
Turbulencia, Oscuridad y Tragedia
Los años más difíciles del proyecto (2017–2018)
La ausencia de Yui, la muerte de Mikio Fujioka y la salida definitiva de YUIMETAL pusieron a prueba la existencia misma del proyecto. El período más oscuro de la historia de BABYMETAL.
Legend S: Baptism XX — la primera señal
Toda gran historia tiene un momento de quiebre, y en BABYMETAL ese punto de fractura llegó entre 2017 y 2018. Lo que hasta entonces había parecido una trayectoria ascendente casi imparable se encontró de golpe con una serie de golpes durísimos que pusieron a prueba no solo la estabilidad del grupo, sino la estructura emocional de toda la comunidad que lo rodeaba.
A finales de 2017, BABYMETAL organizó Legend S: Baptism XX en Hiroshima, un show profundamente simbólico concebido para celebrar el cumpleaños número veinte de SU-METAL y marcar su ingreso a una nueva etapa vital. No era un show cualquiera: tenía algo de rito de paso, de ceremonia de transformación. Pero ese momento quedó marcado por una ausencia dolorosa. Yui Mizuno no pudo participar debido a problemas de salud.
En ese instante, muchos fans lo vivieron como una alarma, pero todavía no como una ruptura. Sin embargo, con el paso de los meses se hizo evidente que no se trataba de una mera baja pasajera. Ahí comenzó una de las etapas más difíciles y emocionalmente complejas de la historia del grupo.
Legend S: Baptism XX en Hiroshima, diciembre 2017. La primera gran ausencia de YuiLa pérdida de Mikio Fujioka
Casi en paralelo, a fines de 2017 y comienzos de 2018, llegó otra tragedia: la muerte de Mikio Fujioka, guitarrista de la Kami Band, tras sufrir una caída accidental. Hablar de Mikio como "guitarrista de apoyo" sería injusto y superficial. La Kami Band no fue nunca un mero acompañamiento decorativo; fue la estructura instrumental que permitió que BABYMETAL tuviera una base musical incontestable. En un proyecto donde el prejuicio externo siempre estuvo latente, la excelencia de la Kami Band fue decisiva para sostener legitimidad. Mikio, además, era particularmente querido. Su muerte no impactó solamente en el nivel artístico: dejó una herida humana real en la historia del grupo. Para la comunidad de fans y para quienes habían visto crecer el proyecto de cerca, fue un golpe que excedía cualquier análisis musical. Era la pérdida de una persona.
The Chosen Seven: reinvención en la oscuridad
El año 2018 se desarrolló bajo una atmósfera de duelo, tensión e incertidumbre. Con Yui ausente, la banda reformuló su puesta en escena a través del concepto de The Chosen Seven. Desde afuera podía leerse como una nueva etapa estética; desde adentro, también era una respuesta a una crisis. Se amplió el número de figuras en el escenario, se oscureció la iconografía, se abandonó parte del colorido anterior y se adoptó un tono más severo, más militar, más ritualizado.
Esa mutación visual fue poderosa, pero también revelaba algo: BABYMETAL estaba intentando seguir adelante sin poder todavía cerrar del todo la pérdida de su forma original.
La era The Chosen Seven (2018): una estética más oscura como respuesta a la crisisLa salida de YUIMETAL
En octubre de 2018, Yui Mizuno anunció su salida definitiva de la banda por motivos de salud. Ese anuncio tuvo un efecto devastador en una parte enorme del fandom. No solo por la noticia en sí, sino por la forma en que se produjo. No hubo un último show consciente de ser el último. No hubo despedida escénica. No hubo un cierre emocional claro. El proceso entero estuvo envuelto en silencio, especulación y distancia. Y ese es un rasgo clave de la historia de BABYMETAL: la banda aprendió a usar el misterio como recurso narrativo, pero en este caso ese recurso tuvo un costo emocional muy alto. La salida de Yui no fue una simple modificación de lineup. Fue la ruptura del corazón visual y simbólico del proyecto tal como el mundo lo había conocido. El trío original no era solo una formación funcional: era una imagen fundacional. Perderla significó obligar a BABYMETAL a reinventarse desde un lugar muchísimo más frágil.
